“Kantadas” es el término utilizado por la banda terrorista para definir las meteduras de pata de sus militantes. Hace poco, los etarras Adur Aristegi y Jon Rosales fueron atrapados por estar presentes en Facebook, pero esto es solo la punta del iceberg: llamadas desde móviles privados, trafico de drogas, utilización del coche familiar para llevar explosivos o fugarse… Los “cursos express” para sacarse el carnet de terrorista, nos muestran la cara más ingenua de ETA.
Parece que nadie es inmune a Facebook, y que no todos sabemos hasta donde pueden llegar los datos que publicamos en la red social. Cuando Adur Aristegi y Jon Rosales, militantes novatos de ETA, subieron a su perfil, el de Rosales público, una foto con la camiseta de la selección española de fútbol, no pensaron en las consecuencias. La Guardia Civil ha declarado que “la nueva ETA-Facebook” ha revelado “paladas de información y de nombres”. En esta misma trampa cayó Olaitz Lame, integrante de la banda y conductora de lanzaderas de coches bomba.
Lame pertenecía al comando Kresala, que destaca por sus chapuzas y meteduras de pata. El líder, Aitzol Etxaburu, revindicó con su teléfono particular un atentado, mientras uno de sus hombres de confianza, Igor Martin, chuleaba en su pueblo natal, Ondora, de pertenecer al grupo terrorista que lo había obligado a exiliarse en Jaca. Javier Zubizarreta, lugarteniente y antitaurino, ha tenido el dudoso honor de convertirse en el primer etarra acusado, además de pertenencia a banda armada, de tráfico de drogas. La afición de los nuevos militantes por los estupefacientes es creciente.
El talde Nafarroa, desarticulado en 2008 antes de atentar, era dirigido por Aurken Sola y Xabier Rey, quienes como única preparación contaban con un curso acelerado impartido por Txeroki, ex jefe de ETA, en Hendaya de un solo día de duración. Estas “kantadas” han provocado que la dirección de la banda trate a los militantes como a niños. Ahora, por ejemplo, se les entregan móviles con pegatinas que informan del atentado a revindicar con cada uno.
Andoni Zengotitabengoa y Oier Gómez establecieron su residencia en Portugal, y eligieron como vecinos a dos policías y a un militar. Su compañera, Iratxe Yañez, llevaba consigo el pasaporte del Zengotitabengoa, lo que permitió su identificación inmediata. Cuando los tres se vieron obligados a huir, olvidaron en el domicilio los ordenadores y los tickets del supermercado que permitieron su identificación cuando compraban tacos para alcayatas.
Igor Portu, el líder del comando Elurra, responsable del atentado de la T-4, pagó de su bolsillo el coche de alquiler que usaron los terroristas para desplazarse a Madrid a fin de estudiar la colocación de un vehículo-bomba en el corazón financiero de la capital. Portu arrendó el coche más barato de Irún, un pequeño Kia Picanto 1.1 de color naranja, en el que los cuatro etarras viajaron a la capital. Total: 99,74 euros más 0,1 céntimo por cada kilómetro extra. La gasolina y peajes los pagaron los otros a escote.
Asier Larrinaga utilizó el coche de sus padres en 2006 para esconder explosivos en un bosque de Amorebieta y para su posterior huida. También había utilizado su tarjeta de crédito para comprar las mochilas que posteriormente se encontraron en el zulo. El jefe de su comando, Garikoitz Etxeberria, dejó olvidado entre los explosivos un DNI falso con su foto. Pese a su torpeza, ambos lograron huir a Francia, donde fueron apresados días después, tras varias jornadas viviendo en el monte ante la imposibilidad de contactar con el aparato de acogida de ETA.
A pesar de lo vistoso de estos errores, no se tratan de la mayor fuente de información para la lucha antiterrorista. La izquierda abertzale ha ‘regalado’ a las fuerzas de seguridad miles de nombres y domicilios de radicales fichados para rellenar a contrarreloj las listas para todas las convocatorias electorales desde el 2003. Actualmente, es imposible encontrar una redada en la que no figure el nombre de un ex candidato de una formación tapadera de Batasuna.
Fuentes:
- http://www.lavozdegalicia.es/espana/2010/02/20/00031266687805632937470.htm
No olvidemos nunca que el terrorismo es, en el fondo, en su naturaleza maligna, una guerra psicológica.
Norm Coleman, político estadounidense
♣Artículo escrito para La Huella Digital el 25/02/2010 y con fecha de publicación 28/02/2010♣











Con todo respeto me parece un texto desestructurado y brutalmente partidista. El simple hecho de que señale como única fuente un artículo de un periódico da mucho que pensar de su labor como periodista ( si es que usted se considera periodista). Le invito a indagar un poco sobre el conflicto vasco en general, para que pueda evitar decir barbaridades como las que se pueden leer aquí.
Ánimo, la ignorancia mata.
En primer lugar, me gustaría aclarar que no considero haber tratado el conflicto vasco en este artículo, que es un tema más profundo, con muchos matices, y que, evidentemente, merecería un trato muchísimo menos desenfadado.
Este artículo se limita a ordenar una serie de errores cometidos por los miembros de ETA, que desde mi punto de vista, son anecdóticos pero sorprendentes, de ahí la motivación para escribirlo: me llamó mucho la atención. Cuando lo preparaba, busqué también lo contrario, errores “tontos” cometidos por las autoridades que hubiesen dado información a ETA, y no encontré nada que se adaptase, lo cual no creo que signifique que no existen, si no que yo no tengo acceso a ellos.
La fuente es un único artículo, porque considero fuentes aquellas que aportan algo nuevo, y no otras webs y publicaciones que simplemente recogen lo mismo una y otra vez, que sirven para confirmar pero no para añadir información, y me parece hipócrita rellenar el apartado fuentes para que “no quede vacío”. Especialmente, porque sabiendo cómo funciona el periodismo en este país, toda la información vinculada habrá salido del mismo sitio.
Por último, agradecerte tu comentario. Cualquier valoración desde el respeto es bien recibida.